El trabajo como experiencia
Hoy el trabajo debe pensarse como una experiencia atravesada por múltiples factores: nuevas generaciones, la competencia por el talento, la posibilidad de ser colaboradores globales y el impacto de la transformación digital. A todo esto se suma el formato híbrido, que en Argentina alcanza al 76% de las empresas, según datos de 2024 y 2025.
En contraste, se observan diferencias regionales en Latinoamérica, donde la presencialidad plena sigue dominando: Perú (80%), Colombia (72%), Brasil (60%), Chile (56%) y México (54%). En Argentina, apenas el 24% de las empresas se mantiene 100% presencial.
La “pepita de oro” y la madurez laboral
La pandemia dejó, en palabras de Blanc, “una pepita de oro”: la posibilidad de trabajar desde casa, demostrando responsabilidad y autonomía. Sin embargo, con el tiempo, muchas compañías impulsaron el retorno completo a las oficinas, en parte por la falta de disciplina y madurez de algunos colaboradores.
La metáfora es clara: el colaborador maduro es aquel que administra con responsabilidad su flexibilidad y comprende el equilibrio entre vida personal y laboral; en cambio, el colaborador adolescente busca permanentemente los límites, lo que alimenta la percepción de inequidad y refuerza las decisiones empresariales de volver a la presencialidad.
Datos que pesan en la discusión
Diversas fuentes aportan razones a favor del regreso:
- Equipos remotos reducen la innovación un 87% (Harvard Business Review).
- 25% de quienes trabajan remoto manifiestan debilidad en habilidades sociales.
- 25% declaran sentir soledad laboral.
- 60% perciben baja en su compromiso.
- 69% experimentan agotamiento digital.
- 25% de líderes señalan problemas de comunicación en sus equipos.
Estos datos muestran que aprendemos mucho por observación y que la cultura organizacional se transmite más fácilmente en la presencialidad.
La respuesta: comunicación y flexibilidad
El error más común de las compañías fue imponer la vuelta sin comunicar ni generar diálogo. Además, se confunde presencialidad con flexibilidad: “El valor no es tanto la presencialidad o no, sino la flexibilidad que la compañía da”.
El verdadero desafío está en diseñar experiencias, rituales y espacios que fortalezcan la pertenencia, más allá de la cantidad de días en oficina.
Tres claves para una presencialidad inteligente
La exposición cerró con un marco claro para las organizaciones:
- Capacitar: formar a las personas y líderes en cómo trabajar en formato híbrido.
- Medir: migrar hacia métricas de objetivos y resultados alineados al negocio.
- Comunicar: convencer, dar motivos y sostener en el tiempo la comunicación de los rituales culturales.