Publicada en Ámbito el 11 Junio 2022

Con la búsqueda (y promesa) de mayor conexión, cercanía, flexibilidad e inclusión de los equipos y colaboradores, esta tecnología está cambiando, de una vez y para siempre, las prácticas de trabajo.

 

El mundo laboral está cambiando a un ritmo vertiginoso. El metaverso y las posibilidades de interactuar en un entorno virtual inmersivo, representa el siguiente paso de la evolución tecnológica, de las redes sociales y las plataformas colaborativas. Permitirá que se pueda hacer casi cualquier cosa imaginada: compartir entornos y tener una identidad digital. Así como en metaverso será fácil reunirse con amigos y familiares, jugar un partido de ajedrez y aprender o entrar a un probador a comprar una prenda, en un futuro no tan lejano podremos trabajar virtualmente, pero de un modo mucho más inmersivo del que ya conocemos.

 

¿Cómo será el futuro del trabajo con metaverso?

Podremos mover el escritorio ubicado en cualquier rincón del mundo a la oficina elegida, mostrarle la pizarra de la sala de reuniones a alguien que no esté presencialmente; elegir el lugar más conveniente de un auditorio para visualizar una exposición o participar de una reunión de equipo, con un avatar o de manera holográfica; asistir y disfrutar, con presencia digital, de un evento remoto.

 

Las empresas ya comenzaron a incorporar a reuniones la visión 3D, desarrollando sus avatares para que sean más inmersivos, colaborativos e inclusivos. Mientras, Meta se enfoca en mejorar el diseño para volver más realista el escenario virtual. Los alcances y actualizaciones que se están haciendo a nivel global fueron el tema de conversación del último webinar de BW Comunicación Interna, coordinado por Julián Iturrería, jefe de Digital Engagement y con la participación como speaker de Caroline Souza, client partner de Workplace from Meta para Latinoamérica.

Las grandes marcas, como Coca Cola o Nike, ya ensayan el lanzamiento de productos en este universo paralelo; las universidades ponen a prueba capacitaciones, y las bandas de rock invitan a sus seguidores a un concierto en vivo.

Iturrería expone algunos datos significativos que dan cuenta de cómo el futuro fantaseado ya es presente, en sintonía al avance de Internet, “que transita su tercer estadio y apunta a ser más descentralizada y participativa, permitiendo que podamos circular por la web con nuestra identidad digital por las distintas plataformas”.

Las búsquedas del término metaverso aumentaron un 7.200% en 2021 y según datos de IDC, el mercado mundial de gafas de realidad aumentada se incrementó en más de un 92 % durante el mismo año. Las proyecciones siguen ese sentido. Arriesga Souza: el trabajo híbrido, en apenas 5 años, “evolucionará hasta permitir dos tipos de presencia, la física y la holográfica y se sentirá como un híbrido de las experiencias sociales en línea, pero unidas a la perfección”, de modo que podamos movernos con soltura y generando sensación de cercanía. Los dispositivos de acceso a la realidad virtual darán un salto de calidad para aprovechar este universo virtual: se integrarán a la vida cotidiana. Serán prácticos y portátiles.

 

La revolución laboral de la realidad aumentada

En el metaverso, concebido como un conjunto de espacios digitales interconectados, que incluyen experiencias 3D inmersivas, es posible relacionarnos de un modo muy fluido con personas con las que quizás no podemos hacerlo físicamente. El diferencial que podría aportar el metaverso en el día a día de trabajo colaborativo parece ser enorme y si bien es imposible predecir qué va a suceder hay algunas tendencias claras, traccionadas por el análisis del tiempo de pandemia.

“Las empresas se dieron cuenta de que su gente, y no sus productos, son su verdadera identidad. La creación de una comunidad organizacional que comparte los mismos valores se torna cada vez más importante. Lo que antes era algo más en la lista de deseos de un colaborador ahora es un requisito no negociable. Quieren flexibilidad y empatía y no hay vuelta atrás. Es parte de un nuevo contrato entre empleados y empleadores”, sintetiza Souza.

Mejorar la experiencia de los colaboradores, el employee experience, se convierte en un valor competitivo para atraer y retener talento. El esfuerzo para los líderes de las empresas es de tiempo completo y requiere de acciones, también, en el mundo digital. “A medida que eliminamos los límites de la geografía, la identidad y las discapacidades, el trabajo puede generar un sentido de pertenencia e inclusión aún más sólido para todos”, afirmó Souza.

Para la analista, las nuevas formas de trabajo, nos liberan del mundo físico y tienen un aspecto de extrema flexibilidad porque permitirán elegir cuándo, cómo y dónde trabajamos. “Las redacciones y ambientes más colaborativos tienen el potencial de impulsar formas de trabajar en conjunto, y esa colaboración perfectamente integrada ayudará a manejar nuestros tiempos y a trabajar de un modo mucho más eficiente”, consideró.

“La clave, sin duda, estará en la autonomía”, cierra Souza para quien 2022 será el año en el que las empresas empezarán a aceptar y a prepararse para este nuevo escenario laboral cuyo avance reclama empresas digitalmente empoderadas. La creación de vínculos y comunidades, con el bienestar y la felicidad de las personas en el centro, moverá el sentido de este cambio que ya se percibe, irrefrenable.