Inmersos en la ola digital…

Por Martín Di Paolo, Coordinador de Consultoría y Agencia
Con la transformación digital que se aceleró en la pandemia y que se potenció con la revolución de la Inteligencia Artificial en los últimos años, no debemos distraernos ni dejar de poner el foco en la importancia trascendental de las personas como vehículos de la información.

Porque mientras continuamos descubriendo nuevas formas de resolver, de crear y de eficientizar gracias a que las herramientas y programas digitales están cada vez más a nuestro alcance, continuamos con el enorme desafío de “hacer funcionar” la comunicación. Porque no se trata tan solo de hacer piezas innovadoras o descubrir nuevos formatos, sino de alcanzar e impactar con el efecto deseado a nuestro público.

Y ahí volvemos a revalorizar lo humano a través de un rol que se vuelve fundamental como nexo a nuestro público: referentes, influencers o embajadores. Todos los caminos conducen a esas personas que son aliadas en potenciar la comunicación.

Decimos potenciar en todos los sentidos y direcciones posibles, porque ellas pueden ser claves para evaluar y proponer propuestas y acciones, o temas de comunicación inherentes a su microentorno laboral. Contar con estas personas como primer filtro de validación también puede ser de gran utilidad, sobre todo cuando estas personas tienen el “termómetro” de sensaciones y emociones de nuestros destinatarios.

Ahora bien, nuestra tarea en este artículo será entender quiénes son (y quiénes podrían ser) esas personas. Para comenzar, podríamos preguntarnos… ¿cómo podríamos “pescar” a estas personas? Algo muy desafiante cuando no contamos con un anzuelo preciso, porque en general las tareas de comunicación exceden sus puestos o cargos y, más complejo aún, no obtienen ninguna retribución económica ni beneficios tangibles.

En este diagnóstico encontramos una excelente respuesta: cerca del 72% de los referentes de CI proviene de carreras de Comunicación, Periodismo o Relaciones Públicas. Otro 35% tiene formación en Gestión del Cambio o Liderazgo Organizacional, y un 27% se ha capacitado en Estrategias Digitales y Plataformas Colaborativas. En síntesis, los perfiles que más necesitamos para empujar la CI se encuentran desperdigados en el océano de las diferentes áreas, equipos y sectores de cada empresa.

Y así ocurre la simbiosis, porque esos perfiles también necesitan del equipo de comunicación, sea por vocación (y/o amor a la comunicación) o por desarrollo profesional. Entonces, lejos de pensar que nos están haciendo un “favorcito” (compartiendo una campaña, comentando un posteo), nuestra mayor retribución debería ser el acercamiento y el vínculo constante, brindándoles diferentes herramientas complementarias (cursos, charlas, capacitaciones) que los impulse y motive a seguir creciendo. Así, sin dudas, “ganamos todos”.

Si desplegamos el menú de los desafíos actuales en la gestión de la Comunicación Interna, hallaremos que la falta de recursos (con un 55%) es el issue principal, seguido de cerca por la poca integración de la CI con otras áreas; la no medición del impacto de la CI y, por último, la búsqueda de fortalecer un rol estratégico de CI dentro de la empresa.

Y acá invito a reflexionar: ¿en cuáles de todos estos desafíos los referentes podrían tener un rol relevante? Sí, seguramente coincidimos: en TODOS.

Eso sí, que tanta marea de herramientas y recursos digitales de infinita exploración no nos termine mareando. Los datos nos movilizan a volver a impulsar al recurso humano como ese aliado fundamental que nos permita poder subirnos a la ola digital y llegar a la orilla en pie, logrando hacer funcionar nuestros objetivos de comunicación.

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