Inteligencia artificial y factor humano

Por Betina Díaz Caladrino, Gerente de Comunicación Interna en Telefónica Argentina
Vivimos en un mundo donde tecnología y humanidad se entrelazan en lo cotidiano. Nuestra vida diaria está inmersa en interrelaciones constantes con la tecnología, en una realidad en la que la inteligencia artificial ha ido tomando el gran protagonismo de este tiempo.

Esto no escapa a nuestra vida corporativa, donde estamos utilizando IA como un recurso muy valioso para conocer más a nuestros clientes, mejorar la interrelación con ellos al brindar respuestas a sus necesidades de manera precisa y también personalizada, con un valor agregado: la inmediatez.

Dentro de las organizaciones, en la comunicación interna con colaboradores, la IA comienza a ser protagonista de una manera vertiginosa, no ya como un enunciado, sino materializándose en recursos concretos; ya sea para conocer a nuestros equipos de trabajo como para entender (a través de datos) sus comportamientos y preferencias. Esto último nos permite lograr contenidos comunicacionales más personalizados (IA generativa) y afines a sus intereses.

Se redefinen comunidades y se hacen visibles, y esta visibilidad resulta muy atractiva para quienes tenemos el rol de comunicar. Las plataformas de comunicación, los chatbots y la comunicación colaborativa son una realidad desde hace tiempo en el mundo de las comunicaciones internas, en el que los mismos colaboradores son generadores de contenidos. Esto ha desafiado nuestro rol como comunicadores dentro de las organizaciones y nos da la oportunidad de expandirnos, ser curadores y consultores, fortaleciendo las habilidades comunicacionales también de los equipos de liderazgo.

El factor humano, nuestro real aporte, está asociado a la emocionalidad, a la empatía, al sentido de oportunidad, a la ética en el uso de la información y a la selección de los contextos comunicacionales más oportunos. La comunicación humana es demasiado compleja porque cada persona tiene su propia percepción de la realidad, y este mundo de percepciones no puede reducirse a datos y algoritmos. Las percepciones son producto de cada experiencia vivida, en la que realidad y emocionalidad entran en juego.

Por esto, la necesidad del contacto humano es una prioridad en determinadas circunstancias organizacionales, y es un valor que debemos preservar para acompañar algunos procesos en los que las personas están involucradas dentro de una organización.

La IA es una realidad, y debemos trabajar de manera integrada y complementaria a la hora de comunicar, tomando como valor la velocidad para analizar información, conocer más a nuestros equipos, responder rápidamente a sus necesidades y explorar nuevos recursos que incluso resultan atractivos para las personas. Esto, a su vez, nos permite diseñar nuevas estrategias de canales y adaptarlas a los distintos tipos de contenido, y hacerlo las veces que sea necesario en períodos cortos de tiempo.

La velocidad de aprendizaje de la IA es un valor que debemos capturar, y es un jugador que debe estar en nuestro equipo. Por eso, debemos ser conscientes de la necesidad de integrarnos en un proceso colaborativo.

Pero la comunicación es relevante para las personas cuando tiene el componente humano, que hace que esa comunicación sea cercana y auténtica; que, en el transcurso de la misma, podamos incluso movernos en contenido y forma gracias a nuestra capacidad de sensibilización y adaptación. En este espacio, donde el lenguaje escrito y oral no son los únicos, la comunicación con las personas toma valor en muchas dimensiones.

Esto recién comienza. Y desde estos inicios, IA y factor humano deben trabajar juntos, de manera integrada, en este nuevo contexto que evoluciona de forma vertiginosa y que nos desafía a ambos en un aprendizaje continuo.

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