Lo confirman los resultados de este estudio: el 63% cuenta con un área exclusiva de CI (10 puntos por encima del último Diagnóstico de CI), el 58% considera que la CI contribuye significativamente en la cultura organizacional, el 56% en la motivación de los equipos y el 41% en la gestión del cambio.
Logramos ocupar este lugar, “¿y ahora qué?”, te preguntarás. ¡Seguimos! Porque la comunicación cambia, no importa cuándo leas esto, me dijeron una vez. Y cambia porque la tecnología cambia, pero también porque las personas nos transformamos, las organizaciones mutamos. El mundo no se queda quieto. Y la Comunicación Interna debe acompañar y potenciar lo que sucede, no puede pensarse de manera escindida. Esto nos trae nuevas oportunidades a los profesionales de la CI.
Veo tres grandes desafíos para este año, que se suman a los de siempre que no debemos olvidar (trabajar con los liderazgos como comunicadores/as, construir embajadores, generar contenidos con engagement, innovar en canales y formatos):
Áreas de CI que gestionan Marca Empleadora (ME)
Los/as responsables de CI comienzan a sumar a su scope esta tarea. Me hace sentido entonces, según los resultados de esta encuesta, que el 67% de las veces CI depende de la Dirección de HR, área responsable de la PVE, gran insumo de la ME, y que el 84% crea que el campo de influencia de la CI se amplifica a ME. ¿El desafío Gestionar comprendiendo, de manera definitiva y para siempre, que la ME empieza por casa, y que lo que hacemos y comunicamos hacia adentro, es clave no solo para fidelizar sino para atraer talentos.
Conocer a nuestras audiencias
Segmentar es la base de la comunicación. Ahora el desafío es hacerlo de verdad, y contar con métricas que nos ayuden a hacerlo asertivamente y con propósito. Los entornos de trabajo híbrido nos obligan a pensar qué mensaje tiene que llegar a quién y cómo, qué experiencia tiene que vivir cada audiencia. En este punto, llegar a las personas que no tienen acceso a PC/mail, sigue siendo un desafío.
Ser simples
Y digo “ser” a propósito. Porque la comunicación, canales y contenidos simples, empiezan por una visión y una gestión simple de quienes pensamos y hacemos CI. ¿Cómo es nuestro ecosistema de canales, cómo son las experiencias, cómo son nuestros textos? ¿Cuántos clics hay que hacer para llegar a un documento de valor, por ejemplo? ¿Cuánto hablamos/escribimos hasta decir lo que es necesario e interesa?
En este punto, la IA es una herramienta que podemos usar a nuestro favor, no solo para generar contenido/crear copys, sino también para automatizar y simplificar otras tareas que hacemos, y ocupar nuestro tiempo en analizar, humanizar, empatizar, crear vínculos y conexiones simples y con sentido.
El desafío de la CI no es solo digital. Debemos asegurarnos de que la tecnología potencie la comunicación, sin reemplazar el valor de las relaciones humanas. La autenticidad y la conexión emocional van a seguir siendo claves para una comunicación efectiva. Para eso debemos pensar a la CI como una experiencia: no se trata solo de transmitir información, sino de generar interacciones significativas que construyan cultura, fomenten el sentido de pertenencia y hagan que cada acción realmente resuene en las personas.
Aprovechemos el lugar que ganamos para ir más allá y debatir de qué manera, desde nuestro rol, podemos potenciar a las personas y al negocio. Tal vez podamos preguntarnos, en cada acción que hacemos, ¿qué impacto tiene esto? ¿Qué queremos que sepan, qué queremos que sientan, qué queremos que pase? Porque, al final, cada interacción es una oportunidad para crear una experiencia de comunicación que inspire y conecte.